Netiqueta y (el horror de) hablar en público

Confieso que no sabía qué era la NETIQUETA hasta hace unos días, que fui a un curso llamado Protocolo en las Redes Sociales.

Ya intuía que algo había, incluso yo misma he ido acogiendo como costumbre algunas reglas no escritas, pero sí tácitamente aceptadas, en las redes sociales y medios digitales. Han estado ahí durante mucho tiempo, están creciendo y se extienden, dando cobertura a la necesidad de establecer unas normas en un medio en auge, donde las personas no están en el mismo lugar físico, pero sí hablan y se socializan más que nunca. Es el infinito y rico mundo de internet.

¿Qué es la NETIQUETA? 

Este término nace de la fusión de los vocablos inglés: "net" y francés: "étiquette". Como bien habréis deducido, viene a significar: protocolo en las redes. Se trata de una serie de normas que rigen el comportamiento de los usuarios en foros, blogs, chats, grupos, correos electrónicos, redes sociales, etc... no sólo se debe mantener la buena educación cuando tenemos a las personas delante, es conveniente y correcto extrapolarlo a las redes.



Creo que está muy bien, que a alguien se le haya ocurrido popularizar este protocolo, que inicialmente se creó para estandarizar las comunicaciones en las intranets de empresas; de lo contrario, esto se convertiría en una ciudad sin ley que, tal como apuntó una de las asistentes al curso, este medio tan veloz y gratis, expone la reputación de personas y empresas tanto a lo bueno, como a lo malo.



Muchas cosas ya sabrás, son de sentido común, otras tantas las puedes consultar en internet o ver en las fotos seleccionadas de este post; no obstante, recomiendo esta web, que es muy clara y gráfica: 




No pretendo hacer un corta y pega de las normas y mucho menos, destripar el contenido central del curso, que RECOMIENDO y que estoy segura, tendrá muchas más ediciones. 

 
Por mucho que cuente, hay que acudir a él para poder disfrutar, no sólo de la calmada y eficaz comunicación de su ponente; si no también, de las interesantes anécdotas con las que saltea su discurso. Una mujer que me sorprendió por ir vestida de negro, sobre unos preciosos taconazos con los que se paseó sosegadamente por toda la estancia. Su saber hacer y tablas se lo permitían.

Ahí descubrí que una indumentaria adecuada y poco llamativa  -(lo siento, los tacones me encantaron y no podía dejar de mirarlos. Más sobre mi fijación con los tacones: aquí) - consigue que la atención de los presentes se centre en el discurso. 


Éramos pocos asistentes, pero eso no evitó que la energía que suele revolotear en los grupos, estuviera presente. 

Me encanta la sensación de pertenencia a un grupo, cuando varias personas coinciden en un mismo lugar, con unos intereses afines y objetivos comunes. Por unas horas, que se hicieron cortas, te olvidabas de preocupaciones propias y escuchabas a los demás. Personas aparentemente muy diferentes a mí, pero, muchas de ellas, con el mismo problemilla sin resolver:  

 HABLAR EN PÚBLICO

Esta frase siempre me ha transportado mentalmente, a esas clases de Foods&Beverages en la universidad, de ese profesor, cuyo apellido prefiero no recordar, quien, con su dedo acusador, te hacía salir a la tarima y resumir la última clase, exponer un ejemplo del tema a tratar o simplemente, fortalecerse con el miedo que desprendía cada una de las células de tu cuerpo, si tenías la "mala suerte" de ser "el señalado". Te veía sufrir y no era capaz de echarte un cable. 

Durante esa época padecí de hipersudoración, acudía a sus clases hasta con 3 capas de ropa oscura de algodón y agradecí profundamente a Dios, que le dieran ese puesto de asesor externo de un hotel, por el que tuvo que faltar varias veces por estar de viaje. Nunca fui "la señalada" y a lo largo de mi vida he ido escapando de enfrentarme a hablar en público, lo que nos posiciona en el ahora: mi problemilla persiste. Creo que no tan acentuado, porque la edad y madurez algo reparan, pero... lo que no se practica, por el camino se estanca y llega a crecer.


El caso es, que este curso venía con regalo. El regalo de una serie de consejos para enfrentar el miedo, el nerviosismo, que el tono y volumen de la voz se distorsionen hasta no poder casi proferir palabra y, yo añadiría, controlar esa sustancia viscosa, que parece que te la estuvieran inyectando en vena, que recorre tu cuerpo con un sudor seco frío-calor produciendo que, de repente, sientas que pesas 100 kilos más. Ya ni hablo, de la lejana esperanza de que algo ocurra para que tu turno de hablar no llegue nunca.... (jajajajaaja). Así me sentí, cuando descubrí que un apartado del curso se dedicaba por entero a que todos y cada uno de los allí presentes, saliera y hablara de lo que quisiera durante unos minutos.

También sentí alivio, cuando descubrí que no era la única con ese terror. Que personas con altos cargos y responsabilidades en empresas, se sentían igual o peor que yo en estas situaciones. Es un buen punto de partida reconocer la deficiencia en uno mismo y saber que hay muchas más personas en la misma situación. Mejor aún, saber que existen consejos y profesionales capaces de solucionarlo y que SÍ SE PUEDE.

A mi edad, ya no quiero seguir cargando con esto, quiero derribar esos muros elevados por mí y sentirme victoriosa en esta aventura que es la vida.

Algunos de los consejos que me regalaron allí fueron:


Hacer ejercicios con la voz antes de salir a hablar 
a mí me salió voz de pito con nervios de loca-playa, creo que es un ejercicio fundamental


Hacer varias respiraciones profundas 
metiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca

Vestimenta adecuada con el momento y lugar 
así evitarás sentirte incómod@ y preocuparte por si llamas la atención

Preparar, dominar y practicar, mucho y más, el tema sobre el que vayas a hablar


Muchos de l@s que nos leeís estáis muy lejos de Las Palmas de Gran Canaria, donde tuvo lugar el curso, pero si andáis cerca, no dudéis en contactar con Enfoque Formativo, empresa que lo organizó, entre otros múltiples eventos de calidad que suelen ofrecer. Aunque creo que no tendrían el más mínimo inconveniente en cruzar el planeta, para impartir lo que hiciera falta.

Siempre con love,

Brujuleia.- 



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2 comentarios:

T. Segarra. dijo...

El problema de hablar en público, es el mismo que el hablar a una o varias personas en privado. La diferencia está en todo lo que envuelve esa situación que se genera al hablar en público, que se convierte en una especie de espectáculo y exhibición. Por eso, las personas exhibicionistas y vanidosas, son las que tienen más posibilidades. Ya que en realidad es una interpretación, como lo hacen los actores de teatro o de cine.

cuatrobrujillas ymedia dijo...

Muchas gracias por tu aportación. Precisamente lo de la interpretación, también nos lo señaló la ponente.